{"id":987526204,"date":"2020-06-23T11:04:03","date_gmt":"2020-06-23T10:04:03","guid":{"rendered":"https:\/\/uat.p4h.world\/como-esta-redefiniendo-la-covid-19-las-prioridades-en-materia-de-recursos-nacionales-y-asistencia-para-el-desarrollo-en-el-sector-de-la-salud\/"},"modified":"2020-06-23T11:04:03","modified_gmt":"2020-06-23T10:04:03","slug":"como-esta-redefiniendo-la-covid-19-las-prioridades-en-materia-de-recursos-nacionales-y-asistencia-para-el-desarrollo-en-el-sector-de-la-salud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uat.p4h.world\/es\/como-esta-redefiniendo-la-covid-19-las-prioridades-en-materia-de-recursos-nacionales-y-asistencia-para-el-desarrollo-en-el-sector-de-la-salud\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo est\u00e1 redefiniendo la COVID-19 las prioridades en materia de recursos nacionales y asistencia para el desarrollo en el sector de la salud?"},"content":{"rendered":"<p>La pandemia de COVID-19 ha arrasado el mundo, reconfigurando el panorama sanitario mundial y desencadenando la crisis econ\u00f3mica\u00a0m\u00e1s profunda desde la Gran Depresi\u00f3n. La pandemia ha mostrado claramente la interdependencia de la seguridad sanitaria y la seguridad econ\u00f3mica.<br \/>\nSi bien la seguridad sanitaria \u2013 reducir la vulnerabilidad de las sociedades frente a pandemias como la COVID-19 \u2013 es un objetivo diferenciado, est\u00e1 interrelacionada con los esfuerzos por avanzar hacia la cobertura sanitaria universal \u00a0(CSU).\u00a0 Para lograr la CSU y la seguridad sanitaria es necesario disponer de una base de bienes comunes para la salud, producidos a trav\u00e9s de sistemas de salud s\u00f3lidos y resilientes. La crisis ha puesto de manifiesto esta interdependencia.<br \/>\nLa respuesta inmediata e integral a la COVID-19 debe reforzar los sistemas universales que contribuyen tanto a la seguridad sanitaria como a la CSU. Esto repercutir\u00e1 en la forma en que los recursos nacionales y la asistencia para el desarrollo, actualmente canalizados hacia el sector de la salud, deben utilizarse para brindar protecci\u00f3n frente a futuras emergencias y mantener la cobertura de servicios esenciales.<br \/>\n\u00a0<br \/>\nLa COVID-19 afectar\u00e1 a la financiaci\u00f3n p\u00fablica nacional y las prioridades de asistencia para el desarrollo en el \u00e1mbito de la salud.<br \/>\n\u00a0<br \/>\nLa pandemia de COVID-19 ha provocado una enorme crisis econ\u00f3mica que afecta a todos los pa\u00edses. El Fondo Monetario Internacional (FMI) prev\u00e9 que m\u00e1s de 170 pa\u00edses experimentar\u00e1n un crecimiento de la renta negativo en 2020, lo que constituye un claro retroceso con respecto a hace tan solo unos meses, cuando se preve\u00eda que 160 pa\u00edses registrar\u00edan un crecimientos. Seg\u00fan las estimaciones, la contracci\u00f3n de la econom\u00eda a ra\u00edz de la COVID-19 podr\u00eda sumir a 71 millones de personas en la pobreza extrema en 2020 y \u00c1frica subsahariana y Asia meridional ser\u00e1n las regiones m\u00e1s afectadas. Aunque todav\u00eda se desconoce la verdadera profundidad y duraci\u00f3n de la crisis, los gobiernos se apresuran a movilizar y asignar fondos para la respuesta de emergencia a la COVID-19 a fin de mantener la estabilidad macroecon\u00f3mica y atenuar al mismo tiempo las consecuencias de la crisis para los hogares vulnerables, las empresas y los servicios esenciales. En los \u00faltimos meses, m\u00e1s de 90 pa\u00edses han solicitado ayuda al FMI y m\u00e1s de 100 han recibido apoyo del Banco Mundial para combatir la COVID-19.<br \/>\nEl impacto de la crisis econ\u00f3mica en el gasto sanitario puede ser importante. Es posible que, a corto plazo, los gastos sanitarios aumenten como resultado de la respuesta acometida por los pa\u00edses. A medio plazo, se puede esperar una disminuci\u00f3n de los ingresos procedentes de los impuestos y un aumento de las obligaciones de deuda de los gobiernos, lo cual ejercer\u00e1 presi\u00f3n sobre cualquier margen fiscal disponible para gastos p\u00fablicos. Los pa\u00edses con modalidades de financiaci\u00f3n del seguro social de enfermedad que dependan de las contribuciones procedentes del impuesto sobre la renta de las personas f\u00edsicas se ver\u00e1n afectados por el aumento del desempleo y la reducci\u00f3n de los salarios. Los an\u00e1lisis iniciales realizados sobre la base de las previsiones del FMI y el Grupo del Banco Mundial sobre el impacto econ\u00f3mico en pa\u00edses asi\u00e1ticos seleccionados indican que el gasto p\u00fablico en salud disminuir\u00e1 si no se adoptan medidas de adaptaci\u00f3n y\/o se replantean las prioridades. Tambi\u00e9n hemos aprendido de crisis anteriores que las mujeres y los ni\u00f1os pobres se ven afectados desproporcionadamente por la vulnerabilidad econ\u00f3mica y corren un mayor riesgo de sufrir las consecuencias negativas relacionadas con la salud.\u00a0<br \/>\nEl sector de la salud estar\u00e1 sometido a una presi\u00f3n financiera a medio y largo plazo debido a las limitaciones de ingresos y las exigencias en materia de gasto derivadas de la necesidad de aumentar la inversi\u00f3n en funciones b\u00e1sicas de la salud p\u00fablica, as\u00ed como el retraso o la eliminaci\u00f3n de atenci\u00f3n esencial para afecciones que no sean la COVID-19. Al adoptar medidas para hacer frente a estas presiones, las instancias normativas deben evitar enfoques que, en el mejor de lo casos, ofrecen s\u00f3lo recursos adicionales limitados a costa de hacer el sistema m\u00e1s vulnerable a las crisis, como las pol\u00edticas que vinculan la financiaci\u00f3n y la cobertura a la situaci\u00f3n laboral.<br \/>\nLa presi\u00f3n financiera para los pa\u00edses est\u00e1 clara, pero todav\u00eda no pueden medirse los efectos de la COVID-19 en la asistencia para el desarrollo. Los pa\u00edses de altos ingresos han recibido un duro golpe y las presiones fiscales nacionales pueden llevar a reducciones de la asistencia para el desarrollo, precisamente en el momento en que los pa\u00edses de ingresos bajos y medianos necesitan m\u00e1s apoyo. Habida cuenta de estas presiones contrapuestas, se necesita un apoyo de base amplia a las instituciones financieras internacionales y los asociados t\u00e9cnicos que puedan proporcionar la asistencia necesaria. En el sector de la salud, la COVID-19 reafirma la necesidad de que los pa\u00edses armonicen sus modelos de prestaci\u00f3n de servicios, mejoren sus modalidades de gobernanza y financiaci\u00f3n de la salud y establezcan prioridades en los servicios de atenci\u00f3n comunitaria y personal y entre ellos a fin de aprovechar al m\u00e1ximo los recursos disponibles. Por consiguiente, los organismos de salud deben centrarse en brindar apoyo a los pa\u00edses para la respuesta inmediata y las medidas encaminadas al fortalecimiento de los sistemas de salud a medio plazo para reforzar las bases de la seguridad sanitaria y la cobertura sanitaria universal (CSU).<br \/>\nEn los \u00faltimos a\u00f1os, las transiciones de donantes han ocupado un lugar destacado en los debates sobre la financiaci\u00f3n de la salud en muchos pa\u00edses de ingresos bajos y medianos. Muchas de estas transiciones se basan en los umbrales relativos al ingreso nacional bruto per c\u00e1pita de los pa\u00edses.[1] Dado el impacto previsto de la COVID-19 en el crecimiento econ\u00f3mico y la capacidad fiscal, los recursos nacionales que deben compensar la reducci\u00f3n de la financiaci\u00f3n de los donantes estar\u00e1n sometidos a una gran presi\u00f3n.<br \/>\nSin embargo, la respuesta a la COVID-19 tambi\u00e9n brinda una oportunidad importante para gestionar m\u00e1s eficazmente la transici\u00f3n y la interfaz entre la financiaci\u00f3n nacional y la externa. Los asociados deben aunar sus esfuerzos para respaldar un fortalecimiento m\u00e1s eficaz y coherente de los sistemas orientado hacia la mejora de la seguridad sanitaria y el aumento de la cobertura efectiva de servicios esenciales. Los enfoques anteriores han contribuido a lograr resultados espec\u00edficos, pero tambi\u00e9n a crear ineficiencias que es importante abordar a fin de reforzar la sostenibilidad y prepararse para las transiciones. Los futuros enfoques deben abordar la falta de atenci\u00f3n a los bienes comunes para la salud, en particular las operaciones de salud p\u00fablica, as\u00ed como el exceso de fragmentaci\u00f3n de las corrientes de financiaci\u00f3n para servicios y sistemas esenciales, y las m\u00faltiples cadenas de rendici\u00f3n de cuentas.\u00a0<br \/>\n\u00a0<br \/>\nLa capacidad de preparaci\u00f3n y respuesta ante pandemias debe convertirse en el \u00abpaso cero\u00bb del programa relativo a la CSU.<br \/>\n\u00a0<br \/>\nLa pandemia es un importante recordatorio para el mundo de que la preparaci\u00f3n y respuesta ante pandemias constituye un bien com\u00fan para la salud. Los sistemas de salud fr\u00e1giles y poco preparados representan una amenaza para la seguridad econ\u00f3mica mundial. A medida que el mundo emerge de la respuesta inmediata a la crisis, los pa\u00edses y los asociados para el desarrollo deben reconsiderar sus prioridades de financiaci\u00f3n. Deben situar las operaciones b\u00e1sicas de salud p\u00fablica, como los sistemas de vigilancia, el agua y saneamiento y la promoci\u00f3n de la salud, en un lugar central de las estrategias destinadas al desarrollo de los sistemas de salud. A pesar de las reiteradas advertencias y su relativa asequibilidad, se constata un nivel de inversi\u00f3n claramente insuficiente en este tipo de bienes comunes para funciones sanitarias. El mundo ve ahora en tiempo real las consecuencias de esta falta de inversi\u00f3n. Los pa\u00edses est\u00e1n utilizando los fondos asignados a la respuesta a la COVID-19 para subsanar las deficiencias en materia de vigilancia, sistemas de comunicaci\u00f3n de riesgos y capacidad para hacer frente a un gran aumento de la demanda. Sin embargo, estas inversiones deben hacerse de forma inteligente si se desea mantenerlas a largo plazo, asegur\u00e1ndose de armonizarlas con otras iniciativas encaminadas a fortalecer los sistemas de salud.\u00a0<br \/>\n\u00a0<br \/>\nLos recursos nacionales y externos deber\u00edan utilizarse m\u00e1s eficazmente para mantener y aumentar la cobertura de servicios esenciales.<br \/>\n\u00a0<br \/>\nLa contracci\u00f3n econ\u00f3mica mundial provocada por la pandemia requerir\u00e1 utilizar los recursos, tanto de fuentes nacionales como de donantes, con mayor eficiencia. Aparte del impacto directo de la COVID-19, la pandemia tendr\u00e1 efectos indirectos importantes en la cobertura de servicios esenciales (v\u00e9anse ejemplos: a, b, c, d, e, f,). No basta con que los sistemas de salud sean resilientes a futuras epidemias, sino que tambi\u00e9n es necesario proteger y ampliar los avances que tanto ha costado lograr en el \u00e1mbito de la cobertura de servicios de salud esenciales.<br \/>\nPara ello, los pa\u00edses y sus asociados deben colaborar con la sociedad civil con el fin de impulsar firmemente una financiaci\u00f3n de la salud adecuada y colectiva, dando prioridad a los bienes comunes para la salud. Ahora que los pa\u00edses se apresuran a subsanar las deficiencias de ingresos, tal vez sea el momento oportuno de presentar o volver a plantear los argumentos a favor de impuestos que favorezcan la salud y la reducci\u00f3n de los subsidios a los combustibles f\u00f3siles. Estas medidas normativas pueden ser beneficiosas para el margen fiscal y la salud. En aras de la sostenibilidad, tambi\u00e9n debe prestarse atenci\u00f3n al fortalecimiento de los sistemas de gesti\u00f3n de las finanzas p\u00fablicas y la mejora de la compra estrat\u00e9gica a fin de ampliar la cobertura y lograr un uso mejor de los recursos.\u00a0\u00a0<br \/>\nA nivel del sector, los ministerios de salud y los organismos conexos (por ejemplo, fondos del seguro social de enfermedad) deben centrarse en utilizar de la manera m\u00e1s eficaz posible los recursos p\u00fablicos disponibles para proteger y aumentar los servicios esenciales y comunicar transparentemente los resultados obtenidos. Esto tambi\u00e9n debe incluir mejorar la gobernanza y garantizar que se presta atenci\u00f3n a la equidad y las personas marginadas y aquellas que se han quedado atr\u00e1s. Actualmente, la fragmentaci\u00f3n excesiva de las modalidades de financiaci\u00f3n opera en contra de la creaci\u00f3n de sistemas de salud con capacidad de adaptaci\u00f3n y bien preparados que presten servicios comunitarios costoeficaces y servicios individuales de calidad centrados en el paciente.\u00a0\u00a0<br \/>\n\u00a0<br \/>\nConclusi\u00f3n<br \/>\nLos momentos de crisis brindan una oportunidad \u00fanica para hacer frente a obst\u00e1culos persistentes que han estado fuera del alcance durante mucho tiempo. Desde una perspectiva hist\u00f3rica, las inversiones colectivas de las que disfrutamos ahora a menudo se han realizado como respuesta a tiempos dif\u00edciles, pero ser\u00eda un error asumir que las soluciones l\u00f3gicas y tecnol\u00f3gicas son suficientes por s\u00ed solas. La voluntad pol\u00edtica, la labor de promoci\u00f3n realizada por los grupos de la sociedad civil y las empresas privadas y el apoyo de asociados internacionales desempe\u00f1an una funci\u00f3n clave. La pandemia es un punto de inflexi\u00f3n hacia diferentes enfoques en el sector de la salud, tanto con respecto a lo que debe financiarse como a los instrumentos y enfoques basados en las reflexiones y prioridades descritas anteriormente.<br \/>\nEl Acelerador del acceso a las herramientas contra la COVID-19, puesto en marcha recientemente, y las exitosas reposiciones de Gavi, la Alianza para las Vacunas, el Fondo Mundial, el Mecanismo de Financiaci\u00f3n Mundial y los fondos para la respuesta de emergencia a la COVID-19 del Banco Mundial (US$ 160\u00a0000 millones) brindan la oportunidad de ayudar a los pa\u00edses a sustentar sus sistemas de salud sobre una base m\u00e1s firme para lograr bienes comunes para la salud y mejorar el acceso a servicios de salud esenciales sin dificultades financieras (o CSU). La promoci\u00f3n por parte de los integrantes de la plataforma CSU2030, los compromisos conjuntos y la colaboraci\u00f3n en el marco del Plan de acci\u00f3n mundial a favor de una vida sana y bienestar para todos y su Acelerador de la Financiaci\u00f3n Sostenible deber\u00edan contribuir a impulsar el programa.\u00a0<br \/>\n\u00a0<br \/>\n[1] Gavi, la Alianza para las Vacunas basa sus criterios de eligibilidad en el promedio de INB de tres a\u00f1os con algunos ajustes, mientras que el Fondo Mundial basa la eligibilidad tanto en los umbrales de ingresos como en la carga de morbilidad. Para el Banco Mundial, la transici\u00f3n de la Asociaci\u00f3n Internacional de Fomento al Banco Internacional de Reconstrucci\u00f3n y Fomento se basa en los niveles de ingresos.<\/p>\n<p>Los colaboradores espec\u00edficos son: Maria Skarphedinsdottir Equipo b\u00e1sico de CSU2030, Santiago Cornejo Gavi, la Alianza para las Vacunas, Michael Borowitz Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, Joe Kutzin Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, Gobernanza y Financiaci\u00f3n de los Sistemas de Salud, Toomas Palu Grupo del Banco Mundial, Salud, Nutrici\u00f3n y Poblaci\u00f3n, Ellen Van de Poel Mecanismo de Financiaci\u00f3n Mundial, Susan Sparkes Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, Gobernanza y Financiaci\u00f3n de los Sistemas de Salud.<\/p>\n<p>Autor de la foto: WHO\/Fid Thompson<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pandemia de COVID-19 ha arrasado el mundo, reconfigurando el panorama sanitario mundial y desencadenando la crisis econ\u00f3mica\u00a0m\u00e1s profunda desde la Gran Depresi\u00f3n. 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